martes, 9 de diciembre de 2008

De Juzgado de Guardia

¿Tiene una “pareja normal” a finales del siglo XX, ya siglo XXI, 12 hijos? Evidentemente la respuesta es NO. Al menos es lo que contestaría cualquier persona en sus cabales. Sin embargo, algunas personas parece que no viven en este mundo.
Hace unos días alucinaba mientras veía “Esta casa era una ruina” en Antena 3. Iban a reparar la vivienda de una familia que tenía 12 hijos. Sí, 12, ni uno menos y quizás en breve, alguno más.
La mayoría de las personas pensamos que eso ocurre pues en familias desestructuradas, de otras etnias, en países subdesarrollados… o en todo caso en una familia de ricos.
Pues no. Se trata de una familia “supuestamente normal” de un pueblo de Paterna.
A mí los hijos que tenga cada uno ni me va ni me viene. Si una mujer quiere parir como una coneja y correr los riesgos que conlleva tantos partos, allá ella. Lo que me indigna es que se pongan a procrear y tenga a los hijos en unas condiciones inhumanas, como es el caso.
Esta pareja “supuestamente normal” aún no han cumplido sus bodas de Plata y tiene 12 hijos con edades comprendidas entre los 23 o 24 y 1 año. Viven en lo que otrora fue una buena casa en un buen barrio, por lo que se vio en la tele. Pero la casa se encontraba en unas condiciones deplorables. Sin apenas tener para alimentar a los hijos, pues la casa se caía a pedazo ya que hace años que no se le hacía ninguna reparación. Ya, así las cosas, la situación es grave, pero no queda aquí.
La madre está enferma de Fibrosis Quística, enfermedad que ha transmitido a 6 de sus hijos. Pero ni esto ha sido óbice para que este matrimonio siga follando como animales y trayendo niños al mundo.
Los pobres hijos han vivido hacinados de 3 en 3 en habitaciones llenas de humedad y donde no se pueden abrir las ventanas para airear. Una situación que agrava la fibrosis quística que padece la mitad de la familia.
Cada dos por tres enfermos, cada dos por tres al hospital, cada dos por tres con oxígeno y sin poder cuidar a los niños. Una de las hijas de 15 años, lloraba y lloraba, por esta situación. Teme que un día, debido a esta situación, fallezca la madre o uno de sus hermanos. La pobre tiene una depresión de caballo y no es para menos. Hace de padre y madre de sus hermanos pequeños ante la inconsciencia de sus progenitores.
Por mucho menos de esto los juzgados han quitado la custodia de sus hijos a muchos padres.
Pues en este caso no, así han estado durante años, sin ni siquiera poder tomar un vaso de leche que no sea en polvo porque no hay dinero.
Sinceramente, para mí esto es de juzgado de guardia. Esos padres son unos auténticos irresponsables además de malas personas. Y esos niños no deben sufrir esta situación por culpa de dos descerebrados. Me da igual el motivo por el que han tenido tantos hijos, ya sea porque son del Opus Dei o de cualquier otra secta, o porque son unos enfermos. El caso es que hace ya tiempo que Asuntos Sociales debería haber intervenido en este caso.
Pues no, aquí nadie ha hecho nada para evitar las condiciones infrahumanas que han vivido estos niños, sólo Antena 3, que les hace una casa nueva con una gran cama para los padres para que sigan follando y trayendo niños.
Me parece estupendo que les hayan arreglado la casa para que estos niños tengan una vivienda digna, sin humedades, con baños, y que se pueda airear para ver si así mejoran de su enfermedad. Yo también lo hubiera hecho. Pero antes hubiera pedido la intervención de las autoridades, denunciado a los padres por tener a los hijos en estas condiciones.
Cuando vieron el nuevo dormitorio al padre se le iluminó los ojos. Con esa gran cama, casa nueva, estupenda instalaciones, seguro que no se le ocurre mejor forma de celebrarlo que traer a otro pobre niño al mundo. Sinceramente vergonzoso y denunciable lo de estos dos malnacidos.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Marbella y yo, yo y Marbella

Yo tengo una "curiosa relación" con Marbella. En los años del 93 al 95 iba mucho. Tanto como que medio vivía allí, bueno. lo fines de semana.Pasado un tiempo, porque no voy a entrar en determinadas cosas, a mí me jodió de forma indirecta Jesús Gil. Por lo tanto todos los problemas con la justicia, pues me alegró. Yo había sido una jodida indirecta. También me alegró el empapelamiento de Julián Muñoz. Pero no me parece lógico que no haya ninguna culpa para Jesús Gil(sé que está muerto) pero y sus hijos que estaban en el ajo y con cargos. La imputación de Gil en determinados delitos por una parte me alegró, por otra no, no han pagado, ni él ni sus descendientes que estaban igual de implicados. Por otro lado, mucha culpa tiene los ciudadanos de Marbella, salió varias veces por mayoría. Pues soy clara, os jodeis, ellos sabían lo que votaban porque se decía cada día que eran corruptos, mafiosos, etc. Y así se lo digo a mis amigos de allí, ellos alimentaron al monstruo, por mayoría, no quiero que yo ni nadie tengamos que pagar las consecuencias.

martes, 11 de noviembre de 2008

Cashmere Mafia

Cosmopolitan TV emitía anoche a las 21.30 el primer capítulo de la serie "Cashmere Mafia", una serie sobre cuatro mujeres triunfadoras y poderosas de Manhattan ¿les suena?. La serie es prima hermana de "Sexo en Nueva York" y casi una copia exacta de "Mujeres de Manhattan", que emite los miércoles la Fox.
Os cuento. Cuatro amigas de la universidad, poderosas ejecutivas, que viven rodeadas de abundacia y lujo. Lo mismo que "Mujeres...". La "felizmente casada" cuyo marido es un "picha brava", la casada con hijos y marido perdedor, la agresiva ejecutiva que usa cualquier estrategia, por rastrera que sea, para conseguir ascender, y en este caso, para incluso vencer a su prometido que acaba dejándola, y por último la soltera que fracasa una y otra vez en el amor y que en realidad es lesbiana. Como ven cuatro estereotipos claros, muy parecidos a los de "Mujeres..." y "Sexo en Nueva York".
Cuando veo estas series a veces me planteo porqué las veo. Muestran lo que yo nunca seré, viviré o alcanzaré, la fama y el poder, pero que sin embargo a mí, en principio, y a muchas personas, le gustaría vivir. Pero más allá de la superficialidad del lujo, lo que transmiten es que el dinero no da la felicidad y que como decía el culebrón, los ricos también llora. En el fondo nos muestran a mujeres (aunque también a hombres) que a pesar de tener todo lo materialmente deseables, son unas infelices, se sienten desdichadas, frustradas y no realizadas.
¿La veo (vemos) para soñar un rato que soy la que lleva el traje de Valentino o Versace, la que va a fiestas de la presentación de Gucci y la que se va en jet privado a París a pasar el fin de semana?.
O quizás, la veo (vemos) para pensar: "Jódete, tendrás mucho dinero, no tienes problema para pagar la hipoteca, pero en el fondo, no eres más que una desgraciada infeliz con los mismo problemas que puede tener mi vecina, mi prima o yo misma".
Sinceramente no sé si las veo para soñar o para disfrutar viendo como les salen las cosas mal.
Lo cierto es que en el fondo me entretienen y distraen. Después de un día lleno de información, con muertes, atentados, desgracias, paro, crisis, problemas sociales, etc, me apetece relajar la mente con alguna chorrada.
De todas maneras, esto de las series, el poder, las penas de los ricos... me recuerda a algo que comentaba un profesor en un curso. Mantenía que a través de las películas y las series, sobre todo los culebrones, nos intentaban inculcar que los ricos eran personas malas y en el fondo desgraciadas, y los pobres, eran buenos y aún pasando miserias, en el fondo felices. Según este profesor, de esta manera los poderes pretendían que los pobres no quisieran ser ricos ya que estos eran malos, y ser malos en un pecado.
No sé si esto es cierto o no, no sé si las veo para soñar o para disfrutar viéndolas amargadas, lo que sí sé es que, como dice el refrán "las penas con pan son menos" y aunque "el dinero no da la felicidad... ayuda".

sábado, 1 de noviembre de 2008

20 años de tragedias en el Estrecho


Hoy se cumple 20 años del primer naufragio de inmigrantes indocumentados en el Estrecho. Una patera con 23 personas a bordo naufragaba en la playa de Los Lances, en Tarifa. 18 murieron y 5 se salvaron. Se trata del primer naufragio ducumentado. Fue la primera vez que la prensa tuvo conocimiento de la noticia, en concreto fue el periodista tarifeño, Ildefonso Sena, el que vivió in situ la tragedia. Por primera vez, la prensa española comenzaba a informar de un hecho que por desgracia hoy en día, se ha convertido en el pan nuestro de cada día. Es los últimos 10 años, la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía estima que unas 15.000 personas han perdido la vida intentado llegar a las costas españolas. Esta cifra puede ser cierta o no, puede ser mayor o menor. No hay datos fiables al 100% ya que el Estrecho debido a su profundidad y a las corrientes no siempre devuelve las vidas que se cobra. Entre los años 1997 y 2004 aproximadamente fue el momento fuerte de la inmigración en el Campo de Gibraltar. Tras la activación del SIVE, Sistema Integrado de Vigilancia Exterior, las mafias derivaron la inmigración de indocumentados hacia las costas de las Canarias. El llamado "Blindaje del Estrecho" quizás haya sido un éxito para las autoridades, ya que las pateras casi han desaparecido en esta zona, pero lo que no cabe duda, es que ha sido un fracaso desde el punto de vista humanitario.
El cambio del Estrecho a las Canarias han hecho aumentar el número de víctimas. Cuando cruzaban por aquí la franja desde la que salían era más o menos pequeña y controlable. La travesía, aunque criminal, no era de más de 20 kilómetros. Ahora parten embarcaciones desde kilómetros y kilómetros de costa atlántica africana, y los viajes duran días cuando no semanas.
Durante unos 3 años estuve cubriendo las llegada de inmigrantes a las costas campogibraltareñas. Cada noche antes de acostarme con dos móviles encendidos por si me llamaban, miraba si era poniente o levante. Si era poniente ya sabía que no iba a dormir. Es el viento más propicio para alcanzar la costa española, además que el mar suele estar más tranquilo que con levante. A las 4 o 5 de la madrugada sonaba el telénono:
"Ha llegado una patera.La están llevando al Puerto de tarifa. En cinco minutos te recojo".
Yo tenía cada noche preparado las botas, calcetines de lana, un chaquetón gordo, y bufanda.
En cinco minuto, con ojos legañosos, me iba con el cámara a Tarifa.
Allí en el puerto se iniciaban las horas de espera junto a la Guardia Civil y la Cruz Roja. También en los inicios muchos vecinos de Tarifa se acercaban con ropas y comida. Si hay algo bueno de todo eso es ver como gente humilde se movilizaba durante el día para buscar ropa y alimentos por si llegaban inmigarantes acercarse a atenderlos. Aquí no había ni autoridades ni ong´s, era la gente del pueblo llano.
Cuando llegaban las patrulleras de la Guardia Civil o de Salvamento Marítimo, grabábamos el desembarco y como los iban montando en el furgón de la Benemérita. Otros iban heridos y se les atendía en el mismo muelle. Se les daba mantas, leche caliente, y se les practicaba los primeros auxilios si era necesario. Nunca se me olvidará esas caras, esas miradas. Los subsaharianos, por muy mal que se encontraran, se les veía la alegría, ellos sabían que no iban a ser deportados. Caso aparte era los marroquíes, algunos ya mayores, padres de familia, que habían invertido todo lo que tenían y no tenían para pagar la patera y sabían que en 24 horas iban a estar otra vez en Marruecos y a saber qué castigo les impondrían.
En muchas ocasiones llegaban embarazadas que eran trasladadas al Hospital Punta Europa de Algeciras. Y con frecuencia llegaban bebes de menos de dos años.
Nosotros hacíamos nuestro trabajo: grabar para informar de lo que estaba sucediendo en el Estrecho mientras las autoridades aún no habían reaccionado ni habían dotado a la zona de una mínima infraestructura para atender a los inmigrantes.
Cuando llegaban niños, los cambiaban, los vestían, y les preparaban un biberón. Como no daban abastos, los periodistas los cogíamos, acunábamos y les dábamos el biberón. Estas han sido una de las experiencias más bonitas de mi vida profesional y personal. La alegría porque el bebé estaba ya sano y salvo, abrigado y comiendo, después de cruzar un Estrecho peligroso, traidor y negro como la boca de un lobo.
La peor experiencia era cuando venían muertos, ya llegara en la patera o lo encontraran en las costas. Ver el cuerpo de un ser humano que hacía unas horas estaba vivo y ahora se chocaba contra las rocas como un muñeco es desgarrador. Algo que no se puede olvidar nunca. Ya otro día seguiré escribiendo sobre estas experiencias.
Hoy, Día de Todos los Santos, muchas personas yacen en esa fosa común que es el Estrecho. Muchas madres, esposas, hijos, siguen esperando la llamada de su familiar que se fue en busca de un vida mejor para ellos y del que nunca más se supo. Alguno son consciente de que han muerto, otros prefieren pensar que siguen vivo, pero lo peor de todo es la incertidumbre.
Hoy nos acordamos de nuestros seres queridos que nos dejaron, pero también me quiero acordar de todos los que buscando el paraíso de Europa, murieron en el intento.
Alguno están en aguas del Estrecho, otros en fosas comunes, otras en nichos con un número, y otros quién sabe donde. Vaya mi recuerdo para todos ellos y mi deseo de que para poder comer las personas no tengan que morir en el intento.
FOTO: No he podido poner mejor la foto porque no tengo el programa adecuado. Es un recorte de hace unos 6 ó 7 años del Europasur o del Algeciras Información. La foto va firmada por A.R.R. Es un homenaje que se hizo el Día de Difuntos en el cementerio de Tarifa, oficiada por un sacerdote cristiano y un imán marroquí. Se encuentran delante de una fosa común donde se enterraban a los inmigrantes que morían en el Estrecho. De rodillas, a pie de sepultura, estoy yo cubriendo la información. Desde hace unos años no se hacen enterramientos en fosas comunes sino en nicho individuales, con un número, y donde se pone la fecha en la que murió.

sábado, 25 de octubre de 2008

El electricista vidente

Hay veces que te pasan cosas que ni tu misma entiendes. Ésta, en contra de lo que pueda parecer, es una historia verídica, me pasó a mí. Quizás si me la cuentan pensaría que es coña de alguien pero la viví en primera persona. De esto hace unos cuatro años.
Un día de verano me fui a comer a casa después de trabajar, Calenté un poco de pan en el horno y almorcé. En contra de lo habitual, ese día me dio por fregar lo poco que había. Tras limpiar la vitrocerámica me puse a lavar unos vasos y unos platos.
De pronto escuché un estruendo, asustada miré hacia un vaso que había puesto en el escurreplatos, pensando que se había caído, pero seguía ahí. Miré por toda la cocina asustada, y ahí estaba, había estallado la puerta del horno.
Tenía el corazón en la boca por la impresión del ruido, vamos, que estaba acojoná. Llamé a mi madre y se lo expliqué ella. Ella me dijo:

“No te vayas de la casa a ver si va a ser un cortocircuíto y te sale al cocina ardiendo”
Manda huevos, más me acojoné.
Entonces llamé a un amigo, que tiene más contactos que las Páginas Amarillas. Le conté lo ocurrido y me dijo:
“Tranquila, llama a Rubén. Este chico se dedica a reparar electrodomésticos. Además en un rato me paso por tu casa a ver lo que ha pasado”
Claro, con la advertencia de mi madre “Ten cuidado a ver si te sale ardiendo la cocina” pues no me atrevía a ir al trabajo, así que llamé y lo conté lo ocurrido.
Como media hora después de llamar al tal Rubén aparece por mi casa. Un chico joven, veinteañero, no mal parecido, Lo paso a la cocina, se apoya en la encimera y dice de forma muy contundente:
“Te ha estallao la puerta del horno”
Eso ya lo sé, gilipollas, pienso yo. So mamón no te he llamado para que me digas lo evidente.
“Claro, habrá tenido un cambio de temperatura”
Pero que dices capullo, le digo, sin lo de capullo, si sólo lo puse 5 minutos para calentar un poco de pan no he asado 7 jabalíes.
Él con su sapiencia comenta:
“Claro, es que hay que comprar electrodomésticos buenos”
So mamón, que es Teka, que no lo he comprado en el mercadillo.
A todo esto entre destellos de inteligencia, se quedaba minutos mirando al horno. Yo atacá en la pared apoyá esperando algo que me quitara el acojone.
Pues nada no, que el nene no deba más de sí
Visto lo visto, y tras decir él, si es que le hago caso a cualquiera, que no me salía ardiendo la cocina y que no era un cortocircuito, pues tonta de mí le pregunté:
“Bueno, y ¿cuánto es? Y me dice el caradura, “10 euros””

Sí, para darme dos hostias, se los di. Ya aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, que le había pagado 10 euros por no hacer nada, pues le dije que tenía varios electrodomésticos que me fallaban o se habían averiado.
Craso error, podía haberme quedado callada, tragado la tierra o haber sido abducida por un Ovni, pero no, se lo dije, la madre que me parió, que es una santa.
Tras el comentario, haberse llevado 10 euros por la cara y decirme que no traía herramientas (so cabrón, como pensabas arreglarme el horno en el caso que fuera necesario).
Me miró a los ojos y me dijo
“¿Tú has ido a una vidente?”
Allí sí que me quedé a cuadros. ¿Qué carajo tiene que ver que te estalle la puerta del horno y se te estropeen los electrodomésticos con ir a un vidente?
Eso me lo dijo en el salón, mientras miraba alrededor.
“No tienes ninguna foto de Cristo ni de ningún santo”
Y yo de pie, temblona, “ No, ¿por?”
“Mujer, hay que estar protegida”
Yo ya en mi histeria, “¿pero bueno, notas algo raro?”
Él: Hombre, no es por ná, pero que se te estropeen tanto electrodomésticos no es normal”.
¿No?, decía yo, acojoná todavía por el estallido.
Nos sentamos en el sofá. Yo le digo “¿pero tú sabes de esto””. Él contesta” bueno, yo tengo gracia”. Y tanta, me has sacado 10 euros por la cara, gracia salero y de tó.
“¿Notas algo malo? Le pregunto yo, que estaba ya desde el momento de la puerta sin vivir en mí.

Bueno, dice él, “tú lo estás pasando mal, estás muy nerviosa” (no te jode, estaba como un flan). Un familiar tuyo ha estado con males en el hospital (uno, no, dos)”. Y de ahí una serie de "adivinaciones".
El chico me dice “¿hace mucho que no vas a echarte las cartas?”
Años, contesto yo.
“Pues deberías” dice él “que se rompan tantos electrodomésticos y sin santos que te protejan, lo más seguro es que te hayan echado un mal de ojo”.
La madre que me trajo. Me estalla la puerta del horno. Le pago 10 euros a un electricista por nada. Pero resulta que es vidente y cree que tengo un mal de ojo y me manda a la tarotista. ¿eso me pasa a mí na más?
El chico me dice que vaya a ver a una vidente, que me eche las cartas y me diga si me han echado mal de ojo.
Yo me quedo en casa, nerviosa aún, ya no solo por lo de la puerta del horno, sino por si estoy maldecida y me pongo a buscar en google la relación entre los electrodomésticos y el mal de ojo. Y la hay, al menos eso se encuentra en google.

Y esta es una historia completamente cierta. Me suelen pasar cosas surrealista. No sé si a los demás también pero no las cuentan. Pero no salgo de una cuando me pasa otra.

Cuando la conté se descojonaban amigos y familiares.
Por cierto, hace varias semanas me saltó el enganche de la puerta del microondas y me hizo hasta una raspadura en la mano
Todo el mundo, la primera yo, se acordó del electricista vidente.

Me han robado el bolso



Pues sí, me han robado el bolso. Estaba yo el pasado fin de semana en Grazalema participando en un congreso de Periodismo y Medio Ambiente. Fue estupendo. Charlas interesantes, mesas redondas constructivas, todo en un pueblo maravilloso como es Grazalema donde tuvimos la suerte que se celebraba "Sangre y amor en la Sierra" que recrea parte de la vida del bandolero José María "El tempranillo". Para quien no lo sepa, en una plaza recrean lo que era el pueblo en la época, sus casas, las tiendas, las tabernas. Además cientos de personas disfrazadas al estilo de la época. Buñuelos, fogatas donde asan los chorizos, tabernas donde comer desde unas migas serranas a un rabo de toro. Toda una delicia de fin de semana. El sábado, tras la cena, nos fuimos a la única discoteca del pueblo. Allí estabamos la mitad del grupo unos 20 entre españoles, gibraltareños y marroquíes. Bailando, bebindo, riéndonos. Pasando un buen rato. Cuando me iba a ir, me pongo a buscar mi bolso donde los teníamos todos junto con nuestras chaquetas ¡y no estaba! Nerviosa se lo comenté a un compañro que se quedó conmigo y empezamos a buscarlo por toda la "discoteca". Vamos que la discoteca tiene 40 metro cuadrados. ¡nada de nada! Nerviosa me fui a la barra y pregunté si alguien lo había dejado allí, la respuesta fua clara: NO. En ese momento me quedé como si me hubieran dejado desnuda en mitad de la pista. Me sentí completamente desamparada y desprotegida, como un niño que pierde a su madre en un centro comercial. Para mí mi bolso es como una embajada de mi casa. Me hace sentir segura y protegida. En mi bolso está lo mínimo e imprescindible para poderme mover por donde sea: las llaves de mi casa, mi móvil, mi cartera con documentación y tarjetas, el tabaco, los pañuelos de papel, una barra de labios, y algunas chorradas más. Con él me puedes dejar en mitad de cualquier ciudad o en los suburbios que ya llegaré adonde quiera llegar. Suerte que quedó un amigo conmigo y fue menos traumático. Me consoló y me llevó al hotel. Al día siguiente como es lógico seguía con un cabreo de dos pares. Me fastidiaban muchas cosas, pero sobre todo que no tenía las llaves de mi casa y que además tenía mi cámara de fotos con un centenar de instantáneas del encuentro, de mis amigos, del pueblo, de los bandoleros, etc. Al preguntar en recepción dónde estaba el cuartelillo de la Guardia Civil para poner la denuncia me dijo la chica "Ah, pues lo han encontrado, porque ha llamado la Guardia Civil". En ese momento me dio un subidón de adrenalina. ¡Mi bolso estaba!¡Podía recuperlarlo todo o al menos algo!. Un compañero, el único que llevaba coche ya que los otros 40 habíamos ido en un autobús que habíamos contratado, se ofreció llevarme. ¡Qué contenta que iba yo! Pensaba que si no todo, al menos algo recuperaría. Entro en el cuartelillo y estab un agente, por cierto joven y bastante guapo, fumándose un cigarro. Con una sonrisa le digo quien soy, que me habían robado el bolso y que ellos habían llamado al hotel. Me dice el chico "sí, en la silla está lo que nos han traído". Miro hacia la silla y ¡horrorrrr!. Había 6 pilas usadas, la llave del hotel, las de mi casa ¡menos mal!, un lápiz que me traje de la Cancillería de Ginebra, la tira de ibuprofeno, un salvaslip de los del sobrecito, una moneda de 2 céntimos y una de medio franco. ¡La madre que parió al ladrón!. Con cara estupefacta escucho al agente que me dice "es que un vecino se lo ha encontrado y al ver la llave del hotel ha pensado que le habían robado el bolso a una turista!. Bajadón de la adrenalina que me había subido. Yo miraba a la silla y ya me reía. El ladrón tuvo arte al dejar lo que dejó, pero el que lo encontró más arte aún para devolver hasta el salvaslip plegable. El agente me ofrece un cigarro y fumamos mientras anulo las tarjetas, el número de móvil y hacíamos las diligencias. Hubo momentos en qu nos descojonábamos los tres al ver mis "posesiones". La situación era surrealista, pueblo de 2.400 habitantes, yo con mis poseiones en una mano, mientras charlaba con el agente y fumábamos cigarros. Cuando volvimos al hotel, todos esperando mi bolso, y les enseño el salvaslip. el ibuprofeno, el lápiz, la moneda de 2 céntimo y la de medio franco, alucinaban. Me lo tomé a risa, tenía dos opciones o tomármelo a cachondeo o llorar. Después de viajar por varios países, de ir sola en ocasiones a Marruecos, de moverme de madrugada sola por Madrid, Vilnius, Riga o Estambul, me roban el bolso en un pueblo cercano al mío, de 2400 habitantes y donde estábamos 20 personas de mi grupo. Lo miro por esa parte y suena hasta paradójico y gracioso. ¡La madre que parió al ladrón y a tóa su nación entera!
PD. En la ímagen "mi bolso" y yo en la sede de la ONU en Ginebra
PD2. No sé poner pie de foto, jajaja

jueves, 16 de octubre de 2008

12 años de profesión

Hace 12 años, tal día como hoy y a esta hora aproximadamente, comenzaba mi andadura profesional en los medios de comunicación. Estaba atacá de los nervios. Nunca había hecho televisión y me enfrentaba a un programa de más de 2 horas en directo. Yo había hecho prácticas en radio, reportajes, entrevistas, pero nada de esta envergadura. Comenzaba mi andadura profesional y también la de la empresa en la que continúo trabajando. Éramos 4 gatos con menos de 25 años, pocos medios, pero mucha ilusión y energía. A la secretaria la pusieron como “locutora de continuidad”. A las once de la mañana comenzaba la emisión saludando a los espectadores, dando la programación y el santoral. Era grabado, y tuvo que repetir como 6 veces. 11.00 h. todos los jefes con la tele encendida. “Hola, muy buenos días, etc, etc, ¡coño, que me he equivocado”. ¡¡¡Tragedia!!!. Se equivocaron y metieron la toma falsa. Ese fue el comienzo de esta televisión y así nos ha ido. Tras querer cortar cabezas, comenzaba “Como en casa”.
Hay está estaba yo por primera vez delante de una cámara y con dos horas por delante de directo. El decorado era un sofá de cuadros celestes y amarillos que compramos de oferta y una mesita baja. Además teníamos un par de mecedoras, tres cuadros prestados y varios elementos decorativos que nos dejaron. Los primeros minutos podía escuchar mi corazón. A los 10 minutos me sentí, como el nombre del programa, como en casa, y me dije “esto es lo tuyo”. Comenzaba una etapa nueva en mi vida. Dejaba de ser la joven que iba a comenzar 5º de carrera y cuya preocupación era aprobar y disfrutar de la vida, para ser una mujer responsable que dirigía, producía y presentaba un programa. Cada día contra reloj para sacar adelante un producto al medio “medio digno”. Horarios larguísimos, carreras de allá para acá, enfados porque un invitado no se presentaba, cortes publicitario para llorar de impotencia en el cuarto de baño, restaurarte para volver al directo y que los telespectadores no notasen nada. Éramos jóvenes, felices e indocumentados. Nada nos paraba, teníamos ilusión y energía para enfrentarnos cada día con todos los problemas que surgían.
Había días que teníamos que esperar a que llegase una cámara de la calle para poder empezar el programa, otras veces había que ir a cualquier tienda para comprar una cinta VHS y así grabar el programa que se repetía por la noche. Entrevistas de hasta 45 minutos ya que yo desde el plató escuchaba el ascensor y sabía que no había llegado el siguiente invitado. Reportajes que empezaban de día y se veía como anochecía. El culebrón del que sólo se había comprado 40 capítulos y repetíamos una y otra vez. Los programas de cocina de J.J. Castillo, alias “el orejilla” y que tanto me ayudaron para rellenar cuando me sobraba tiempo. Desde entonces más de mil horas de televisión, miles de entrevistas, reportajes, directos, cientos de programas de todo tipo, noticias, informativos…
Pero no sólo fueron momentos malos también tuvo su parte buena, el cariño de la gente (en ocasiones excesivo porque en una ciudad pequeña pierdes tu vida privada), interesantes entrevistas a personas como Matías Prats, padre, Joaquín Luqui, Paco Rabal, entre muchos otros. Cobertura de noticias como la toma de Perejil, el fenómeno de la inmigración en las costas del Campo de Gibraltar, el Tireless o la visita de los Reyes y los Príncipes, etc. 12 años después continúo en la misma empresa, pero muchas cosas han cambiado, ya no soy la joven de 22 años que tenía fuerzas para parar un tren. Ya no soy esa chica ilusa, la vida te enseña, lo malo es que lo hace a golpes.
Hoy se cumplen 12 años y no sé si reír o llorar, si felicitarme o darme el pésamen. Sea como sea es lo que me ha deparado la vida. Hoy quiero recordar a todos aquellos que empezaron conmigo, algunos de ellos aún siguen, y que nos hemos hecho adultos juntos. Y quiero homenajear a todos los que un día también fueron jóvenes y empezaron ilusionados su carrera profesional. Y sobre todo quiero recordar a la chica que fui, que entre todos la mataron y ella sola se murió, y que nunca volverá… o quién sabe si un día regresa aunque con más años.

jueves, 9 de octubre de 2008

Un bonito recuerdo



Para la tristeza, un momento de felicidad. Anochecer en Estambul mientras paseas en barco por el Bósforo. Con la Torre Gálata de fondo. Un viaje maravilloso que me hizo muy feliz.

Estoy harta, muy harta

Si algunos seres humanos invirtieran la mitad del tiempo y energía que destinan a joder prójimo en buscar su propia felicidad, el mundo sería un lugar maravilloso donde vivir. Sin embargo, esto no es así. Estoy harta, muy harta de toda la panda de hijos de puta, cabrones y malnacidos que aprovechan las 24 horas del día en amargar a las personas de su alrededor. Me imagino que así son felices. Que muchos hombres son malos de condición. Que Hobbes tenía razón y que “el hombre es un lobo para el hombre”. No digo yo que no haya gente buena, lo que digo es que hay mucho cabrón suelto. Cada vez me convenzo más de que ser una persona legal es un gran error y cada año le pido a los Reyes Magos ser mala. El mundo está dominado por gente cabrona a las que no les importa pisotear, machacar y hundir a los demás mientras sus culos estén a salvo. No es que de esto me haya dado cuenta hoy. Sólo que hoy estoy especialmente cabreada. Tenía previsto asistir a un congreso en una ciudad cercana. Pedí un día que me debía la empresa y me lo han negado. ¿Motivo? No quieren que más de 2 personas de mi trabajo acuda a pesar de que eso no afecta al desarrollo del trabajo, ni les supone dar días de más, ni nada de eso. Sólo que a uno de los mil jefes que tiene esta empresa con pocos indios se le ha plantado en sus nobles partes que no van más de dos. Le ha dado por ahí y la fastidiada soy yo. Esto sería pues simplemente una putada si no concurriesen una serie de circunstancias y puteos previos que son muy largos de explicar y que darían para una novela. Cada día a uno de esos mil jefes se le ocurre una nueva forma de tortura, de desganar al personal y de hundirlo en la miseria. Con lo fácil que es hacer feliz a una persona y trabajar en un buen ambiente. Y aquí estoy enfadada, con mala hostia, deprimida y encima llueve con lo poco que me gusta. De esos días que mejor no levantarse.

lunes, 6 de octubre de 2008

Fobia a las agujas


Hoy me he portado muy bien y he pataleado y gritado poco cuando me han sacado la sangre. Bueno, esto sería cierto si tuviera 5 años y no 34. Pero es que el tema de las agujas me supera. Eso sí, he sido valiente y he ido sola. Para no variar se han reído de mi por no parar de decir “Ay, ay, ay” antes de que me hincaran la aguja a la vez que pateaba el suelo, cerraba los ojos, gesticulaba y no dejaba el brazo quieto. Al terminar más guasa “¿Tú no tendrás piercings, no?”. Muy graciosa la mujer. Para hacerme a mí un piercing o un tatuaje haya que sedarme, eso sí, sedación por vía oral.
De niña sin embargo aguantaba muy bien eso de los análisis de sangre. El problema venía cuando eran inyecciones. Cada dos por tres estaba con anginas e inyecciones al canto. Por más que le suplicaba a los médicos que me mandaran otra cosa, no me hacían ni caso. De mayor tampoco me lo hacen. Cada tarde el momento traumático. Llegaba Ana o Pepe, los “criminales”. Yo empezaba a llorar media hora antes. Mi madre, mi padre, mis tías, todos contra una pobre niña inocente, agarrándome para que no me moviera. Gritos y llantos. Se mascaba la tragedia. El truco de siempre: endurecer los músculos del culo para que no me pudieran pinchar. Al final el resultado de siempre: tortazo en el culo y pinchazo. Traumatizá.
Por suerte estuve años que ni análisis ni inyecciones. Ya con 17 me tuve que hacer una analítica. Resultado: media hora desmayada. Cuando volvía en sí, escuchaba a mi madre contarles que yo quería ser reportera de guerra. Yo en la nebulosa, que ni veía ni oía bien, pero el cachondeíto que tenían los “criminales” y mi madre era de cuidado.
También me hice famosa en la Mutua donde nos hacían el chequeo. Primero por pedir chequeo sin análisis de sangre. Después por mis gritos de “criminales, asesinos, que me estáis desangrando”. El enfermero hartándose de reír me acribillo ambos brazos porque no paraba de moverme. Mi compañera que estaba fuera esperándome no sabía donde meterse. Los que esperaban se preguntaban unos a otros qué me estarían haciendo. Soy famosa en esa Mutua.
En fin que me dan pavor.
Además es una mala manera de empezar la semana. Unido a que tuve que madrugar y escuchar en el taxi “al enano encabronao” de la COPE.
Y a todo esto seguro que tendrán que repetirme los análisis. Ya espero la llamada “Tenemos que volverle a repetir los análisis porque aparece falta de coagulación”. Yo le diré, “ya lo sé es algo que me pasa de siempre”. Aún así me dirá, “ya, bueno, pero se lo tenemos que repetir”. De nuevo a pasar por el tormento. Y total si no van a solucionar nada repitiéndolo. Ni que fueran a hacer morcillas con mi sangre. ¡Son ganas de hacerme sufrir!

martes, 30 de septiembre de 2008

Unidos por la crisis

Hace unos días leía en prensa que el número de separaciones y divorcios descendió el pasado año en un 5.8%, un hecho que no ocurría desde hace una época ya que el número de rupturas aumentaba cada año. Este parón puede sorprender aunque para mí está claro el motivo: la crisis económica. Las parejas a duras penas pueden sobrevivir compartiendo hipoteca, préstamos, y gastos, ¿cómo leche lo van a hacer por separado?. En este caso los matrimonios se mantiene unidos no por gracia de Dios ni del juez, si no simplemente, gracias o por desgracia, a las hipotecas y a los gastos. Conozco a más de una pareja rota que siguen viviendo bajo el mismo techo, aunque sin relación marital, porque no pueden separase de su conyuge, buscarse un alquiler, pagar el coche, y si tienen hijos para qué contar. Unos gastos a los que habría que sumar el coste de los abogados, que aún en el caso de que haya acuerdo, supone un dinero. Y ahí que los ves, juntitos, cada uno durmiendo en una habitación, y en peor de los casos en el sofá, y esperando a mejores tiempos para poner fin a una situación que es bastante incómoda. En el caso de otros a los que les han puesto de patitas a la calle pues han vuelto a casa de los papás y los que no tienen ni siquiera esa opción malviven en pisos compartidos y con cuatro euros. Al final va a resultar que sí hay quien se beneficia de la crisis: la Iglesia que ve que lo que Dios ha unido, permanece unido. Las "victimas" se acuerdan de la madre que parió a Bush, a los EE.UU, al petróleo, a quien inventó las tarjetas de crédito y los préstamos, entre otros muchos.