lunes, 6 de octubre de 2008

Fobia a las agujas


Hoy me he portado muy bien y he pataleado y gritado poco cuando me han sacado la sangre. Bueno, esto sería cierto si tuviera 5 años y no 34. Pero es que el tema de las agujas me supera. Eso sí, he sido valiente y he ido sola. Para no variar se han reído de mi por no parar de decir “Ay, ay, ay” antes de que me hincaran la aguja a la vez que pateaba el suelo, cerraba los ojos, gesticulaba y no dejaba el brazo quieto. Al terminar más guasa “¿Tú no tendrás piercings, no?”. Muy graciosa la mujer. Para hacerme a mí un piercing o un tatuaje haya que sedarme, eso sí, sedación por vía oral.
De niña sin embargo aguantaba muy bien eso de los análisis de sangre. El problema venía cuando eran inyecciones. Cada dos por tres estaba con anginas e inyecciones al canto. Por más que le suplicaba a los médicos que me mandaran otra cosa, no me hacían ni caso. De mayor tampoco me lo hacen. Cada tarde el momento traumático. Llegaba Ana o Pepe, los “criminales”. Yo empezaba a llorar media hora antes. Mi madre, mi padre, mis tías, todos contra una pobre niña inocente, agarrándome para que no me moviera. Gritos y llantos. Se mascaba la tragedia. El truco de siempre: endurecer los músculos del culo para que no me pudieran pinchar. Al final el resultado de siempre: tortazo en el culo y pinchazo. Traumatizá.
Por suerte estuve años que ni análisis ni inyecciones. Ya con 17 me tuve que hacer una analítica. Resultado: media hora desmayada. Cuando volvía en sí, escuchaba a mi madre contarles que yo quería ser reportera de guerra. Yo en la nebulosa, que ni veía ni oía bien, pero el cachondeíto que tenían los “criminales” y mi madre era de cuidado.
También me hice famosa en la Mutua donde nos hacían el chequeo. Primero por pedir chequeo sin análisis de sangre. Después por mis gritos de “criminales, asesinos, que me estáis desangrando”. El enfermero hartándose de reír me acribillo ambos brazos porque no paraba de moverme. Mi compañera que estaba fuera esperándome no sabía donde meterse. Los que esperaban se preguntaban unos a otros qué me estarían haciendo. Soy famosa en esa Mutua.
En fin que me dan pavor.
Además es una mala manera de empezar la semana. Unido a que tuve que madrugar y escuchar en el taxi “al enano encabronao” de la COPE.
Y a todo esto seguro que tendrán que repetirme los análisis. Ya espero la llamada “Tenemos que volverle a repetir los análisis porque aparece falta de coagulación”. Yo le diré, “ya lo sé es algo que me pasa de siempre”. Aún así me dirá, “ya, bueno, pero se lo tenemos que repetir”. De nuevo a pasar por el tormento. Y total si no van a solucionar nada repitiéndolo. Ni que fueran a hacer morcillas con mi sangre. ¡Son ganas de hacerme sufrir!

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