Si algunos seres humanos invirtieran la mitad del tiempo y energía que destinan a joder prójimo en buscar su propia felicidad, el mundo sería un lugar maravilloso donde vivir. Sin embargo, esto no es así. Estoy harta, muy harta de toda la panda de hijos de puta, cabrones y malnacidos que aprovechan las 24 horas del día en amargar a las personas de su alrededor. Me imagino que así son felices. Que muchos hombres son malos de condición. Que Hobbes tenía razón y que “el hombre es un lobo para el hombre”. No digo yo que no haya gente buena, lo que digo es que hay mucho cabrón suelto. Cada vez me convenzo más de que ser una persona legal es un gran error y cada año le pido a los Reyes Magos ser mala. El mundo está dominado por gente cabrona a las que no les importa pisotear, machacar y hundir a los demás mientras sus culos estén a salvo. No es que de esto me haya dado cuenta hoy. Sólo que hoy estoy especialmente cabreada. Tenía previsto asistir a un congreso en una ciudad cercana. Pedí un día que me debía la empresa y me lo han negado. ¿Motivo? No quieren que más de 2 personas de mi trabajo acuda a pesar de que eso no afecta al desarrollo del trabajo, ni les supone dar días de más, ni nada de eso. Sólo que a uno de los mil jefes que tiene esta empresa con pocos indios se le ha plantado en sus nobles partes que no van más de dos. Le ha dado por ahí y la fastidiada soy yo. Esto sería pues simplemente una putada si no concurriesen una serie de circunstancias y puteos previos que son muy largos de explicar y que darían para una novela. Cada día a uno de esos mil jefes se le ocurre una nueva forma de tortura, de desganar al personal y de hundirlo en la miseria. Con lo fácil que es hacer feliz a una persona y trabajar en un buen ambiente. Y aquí estoy enfadada, con mala hostia, deprimida y encima llueve con lo poco que me gusta. De esos días que mejor no levantarse.
2 comentarios:
En días así sería mejor no levantarse de la cama... De todos modos, entre gente que putea (muchas veces sin razones), gente que grita, gente cabreada con el mundo permanentemente, gente maleducada (que te hace la vida imposible en el cine, en el bus o en donde sea), gente con prisas, con agobios, le dan ganas a uno de dimitir de esto de ser humano y retirarse lejos del mundanal ruido. Yo me iría, por ejemplo, a un pueblecito perdido del Cabo de Gata, aunque a los tres días estaría echando de menos la parte más civilizada de la civilización. No sé si me explico.
Contra los malos modos, los cabreos y la crispación, la mejor arma es la sonrisa (exterior e interior). Ya sé que esto es un poco "Fresita", pero funciona.
Tienes toda la razón en lo que dices. Pero a veces ya no te sale la sonrisa. Después de todo este maremagnum me han dado el día. Lo malo es que ya ni me apetece siquiera ir, aunque voy a ir. Son simplemente ganas de hacer sufrir a los demás. Creo que algunas personas lo necesitan para vivir. En el fondo son vampiros energéticos. Las fuerzas que tú pierdes en estos rifirafes se las quedan ellos. A ver si puedo hacer bonitas foto de Grazalema que es a donde voy y las pongo aquí. Una dedicada a ti ;).
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